La ecografía es una alternativa a la radiografía para diagnosticar la neumonía en niños

Artículo publicado el 07/10/2015

¿Qué se sabe sobre el tema?

La infección del pulmón se denomina neumonía y su diagnóstico no es siempre fácil. Cuando se sospecha, generalmente los pediatras solicitan una radiografía del pecho (tórax) y, a veces, también análisis de sangre. La radiografía de tórax tiene algún inconveniente como es la radiación que recibe el niño y que no en todos los lugares se dispone de aparato de rayos x. Además, la radiografía a veces es normal en niños que sí tienen neumonía, sobre todo en los primeros días de la infección. La ecografía es una técnica que no emite radiación y que no es cara, lo que permite su realización en lugares con pocos recursos.  En este artículo se analizan los resultados de todos los estudios publicados previamente sobre la utilidad de la ecografía en niños con sospecha de neumonía y se valora si podría sustituir a la radiografía.

Resultados del estudio:

Después de buscar exhaustivamente en diversas fuentes de publicaciones médicas se seleccionaron los 15 estudios que comparaban adecuadamente la ecografía y la radiografía para diagnosticar niños con sospecha de neumonía. En 5 de los estudios la persona que realizó la ecografía tenía mucha experiencia en esta técnica. Agrupando los resultados de todos estos estudios se observó que globalmente la ecografía era capaz de detectar entre 94 y 97 de cada 100 niños con neumonía. También que se diagnosticaba erróneamente de neumonía a entre 4 y 10 de cada 100 niños sanos a los que se realizaba la prueba.

Limitaciones del estudio:

Aunque los estudios seleccionados eran todos de buena calidad, sus características no eran exactamente las mismas (edad de los pacientes, experiencia del ecografista, criterios para diagnosticar a un niño de neumonía, etc.) lo que puede hacer que no se puedan sumar los resultados de todos los estudios como si fueran uno solo (que es lo que se ha hecho en este estudio).

Conclusiones prácticas:

La ecografía puede ser una buena alternativa a la radiografía de tórax para diagnosticar neumonía en niños, incluso en caso de no disponer de personal muy experimentado en esta técnica.

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