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Los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) son aceptados generalmente como el mejor método para comparar los efectos de los tratamientos. El objetivo principal de un ECA suele ser demostrar que un nuevo tratamiento es superior a una terapia o placebo establecido; a esto se le conoce como estudio de superioridad. Sin embargo, a veces el objetivo de un ECA no es demostrar superioridad, sino igualdad o no inferioridad con respecto a una terapia establecida. De esta manera, podemos categorizar a los ECA en diferentes tipos según su hipótesis:
Estos tipos de estudios difieren significativamente en diversos aspectos metodológicos, incluyendo la planificación, ejecución, análisis y presentación de los resultados.
En este número de Evidencias en Pediatría se publica el artículo valorado críticamente (AVC) “El tratamiento antibiótico de corta duración no es superior al tratamiento estándar en niños con infección febril del tracto urinario”, que servirá de referencia para comentar los puntos críticos en la valoración crítica de los ECA de no inferioridad.
Los estudios de no inferioridad son apropiados cuando se quiere evaluar la eficacia de un tratamiento experimental frente a un control que ya ha sido probado y es efectivo. En estas situaciones, puede haber consideraciones éticas que impedirían dar un placebo a un grupo control, cuando ya existe un tratamiento eficaz para el problema. En estos casos, el nuevo tratamiento experimental no busca ser necesariamente más efectivo que el probado, sino demostrar que estadísticamente “no es inferior”.
Además de ser apropiados por razones éticas, los estudios de no inferioridad son adecuados cuando el tratamiento experimental ofrece ventajas secundarias, como mayor conveniencia (ej.: pasar de la vía intravenosa a la vía oral), menor coste (ej.: medicación de uso en hospital de día frente a uso domiciliario), mayor seguridad (ej.: menos hemorragia digestiva con un antiagregante frente a otro) o mejor tolerancia.
Por lo tanto, para establecer la no inferioridad de un tratamiento, idealmente se deben cumplir tres criterios:
Estos criterios deben cumplirse en el contexto de una población de referencia adecuada, un control activo probado eficazmente contra placebo con dosis adecuadas, con un alto nivel de adherencia al tratamiento y un poder estadístico adecuado. Cuando se realice la lectura crítica de un ensayo de no inferioridad se debe prestar especial atención a estas consideraciones, teniendo en cuenta los siguientes conceptos:
En el ECA comentado en el AVC se plantean la comparación entre el tratamiento corto (mínimo de cuatro días de duración y hasta que se cumplan criterios de resolución clínica) frente a tratamiento estándar de 10 días de duración ajustado por antibiograma, que se asume superior al placebo.
En nuestro caso, se realizan ambos análisis, con una pérdida del 7% de los pacientes para el análisis PP.
El margen escogido en el ECA analizado es de un 7,5%, es decir, se admite que el efecto del tratamiento corto sea hasta un 7,5% inferior al del tratamiento convencional, pero no más. La elección de este límite se realiza mediante discusión de pediatras especialistas en el tema.
El resultado principal del ECA nos dice que IC unilateral 97,5%: −∞ a 11,1%, que supera el margen de 7,5, por lo que no puede demostrar que el tratamiento corto sea no inferior.
El ECA sobre infección urinaria (ITU) calcula el tamaño muestral para uno de los resultados principales (ITU recurrente en los siguientes 28 días), teniendo en cuenta un 7,5% de aparición de recurrencias en ambos grupos, con margen de no inferioridad de 7,5%, unas pérdidas del 5%, un error alfa de 2,5% (es en una única dirección) y una potencia del 80%.
Este fenómeno no tiene lugar en el ensayo comentado.
En resumen, la validez de un estudio de no inferioridad dependerá de que su control se haya comparado adecuadamente con un placebo, los resultados del análisis por intención de tratar y por protocolo sean congruentes, el margen de inferioridad esté bien escogido y el tamaño muestral sea suficiente.
Finalmente, se debe considerar la independencia del equipo investigador, porque puede no buscar el bienestar del paciente, sino el interés de la industria farmacéutica en posicionar un nuevo medicamento para una patología que ya tiene un tratamiento eficaz y que realmente sea inferior.
Pérez-Moneo Agapito B, Fernández Rodríguez M. Apunte metodológico: los ensayos clínicos de no inferioridad. Evid Pediatr. 2025;22:8.
Carvajal Encina F, Pérez González E. No está clara la no inferioridad del tratamiento corto en niños con infección febril del tracto urinario. Evid Pediatr. 2026;22:6.