Publicado 13/10/2026
Qué se sabe del tema
La obesidad infantil se asocia con enfermedades físicas como la hipertensión, el hígado graso y la resistencia a la insulina, pero también con problemas psicosociales, como ansiedad o depresión.
Este artículo valora la salud de adultos jóvenes que fueron obesos en la infancia según la respuesta que tuvieron al tratamiento de su obesidad.
Resultados del estudio
Se estudiaron 6713 niños y adolescentes con obesidad tratados al menos durante un año. Se hicieron 4 grupos según la respuesta al tratamiento (no respuesta, intermedia, buena y normalización del peso) y se siguieron hasta que cumplieron los 30 años. En ese tiempo, se registró si aparecían enfermedades relacionadas con la obesidad, necesitaban cirugía para adelgazar o morían.
Los niños y adolescentes que normalizaron su peso tuvieron menos riesgo de diabetes 2, dislipidemia, hipertensión, cirugía para adelgazar y muerte que los que no respondieron, pero aún tuvieron más riesgo cardiovascular que la población general. Los grupos con respuesta intermedia y buena, aunque en menor medida, también tuvieron menos complicaciones. No se encontraron diferencias entre los distintos grupos en depresión o ansiedad.
Limitaciones del estudio
Solo se incluyeron datos de niños suecos procedentes de registros hospitalarios. No se buscaron registros de Atención Primaria u otros ámbitos, por lo que es posible que los resultados no sean generalizables. Además, las enfermedades que se investigan en este estudio pueden ser difíciles de diagnosticar porque tienen pocos síntomas. Por todo ello, los resultados del estudio podrían no ser exactos.
Conclusiones
Según este estudio, el beneficio de controlar la obesidad en la infancia es claro, especialmente si se normaliza el peso. Sin embargo, el riesgo cardiovascular de los que normalizaron su peso siguió siendo superior al de la población general, lo que nos recuerda que siempre es mejor prevenir que curar.
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