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El comité de Pediatría Basada en la Evidencia de la Asociación Española de Pediatría (AEP) es un grupo experto dedicado a fomentar el uso de la mejor evidencia científica disponible para mejorar la atención sanitaria infantil. Su misión principal es poner en valor la medicina basada en la evidencia (MBE) como referencia en la toma de decisiones clínicas en Pediatría. Su revista, Evidencias en Pediatría, es una publicación trimestral que selecciona y valora críticamente, artículos relevantes de 54 revistas científicas. Los artículos valorados críticamente (AVC) comienzan con un título que debe contener los componentes de la pregunta clínicamente estructurada (PICO), y están divididos en dos partes principales que se exponen a continuación: un resumen estructurado seguido por una valoración crítica. La elección de cada artículo se realiza a través de la plataforma ESE-ARTE, herramienta integrada en la web de la revista Evidencias en Pediatría diseñada para que sus colaboradores puedan seleccionar, proponer y realizar la valoración crítica de artículos científicos.
La arquitectura del resumen estructurado no es una mera síntesis, sino una reelaboración crítica que guía al lector a través de los componentes esenciales de la evidencia. La estructura se divide en dos bloques: el resumen (abstract) y el resumen estructurado propiamente dicho (Figura 1).
Figura 1. Estructura de un artículo valorado críticamente. Mostrar/ocultar
Este primer resumen se estructura en dos epígrafes, las conclusiones de los autores del estudio que sintetizan el hallazgo principal del artículo original y un comentario resumiendo la validez metodológica, la importancia clínica y la aplicabilidad práctica.
El resumen estructurado varía según el tipo de estudio analizado: artículo original o revisión sistemática (RS). La diferenciación radica en los apartados específicos que describen el proceso de obtención de la evidencia. Mientras que el artículo original se centra en el estudio de campo, la RS se enfoca en el proceso de síntesis de la literatura existente. Independientemente del tipo de estudio, los resúmenes deben mantener secciones transversales obligatorias:
En el caso de los artículos originales, los apartados específicos son:
Para las revisiones sistemáticas (RS) la arquitectura se adapta para evaluar el proceso de síntesis y se sustituyen los datos de campo por la metodología de búsqueda y análisis:
La valoración crítica de los artículos es fundamental para evaluar la calidad científica de los mismos, ya que, incluso en revistas de alto impacto, es posible que la calidad de los artículos publicados sea deficiente, con errores metodológicos importantes o que no se ajusten al problema clínico que se intenta resolver. Todo ello hace que no se puedan interpretar adecuadamente los resultados de los estudios publicados o que no sean válidos a la hora de extrapolarlos a la práctica clínica, menoscabando su aplicabilidad1.
Es importante adquirir las habilidades adecuadas para hacer una buena valoración crítica de los documentos científicos publicados, para, sin necesidad de ser unos expertos en MBE, ser unos consumidores inteligentes de la literatura científica. En este sentido, las técnicas y habilidades de aprendizaje desarrollados por el Evidence-Based Medicine Working Group de la Universidad de McMaster2 y la serie de artículos publicados en JAMA (http://www.cche.net/usersguides/main.asp) sobre cómo leer críticamente los documentos científicos son unos pilares básicos para conocer los aspectos más importantes de la valoración crítica de la literatura científica. Otra herramienta de mucha utilidad en la valoración crítica de artículos es el programa CASP, concretamente en España se denomina CASPe (programa de habilidades en lectura crítica: https://redcaspe.org). Este programa aporta una forma ágil y fácil, siguiendo una serie de checklist, para ver cuáles son los resultados y valorar cuán válidos y relevantes son3. La valoración crítica de un artículo científico consta de 4 partes:
Los principales criterios de valoración de la validez o rigor científico son: adecuación del diseño; si es un ECA, valorar si la aleatorización ha sido correcta y si existe cegamiento; evaluar si la población estudiada se adecúa al objetivo del estudio; comprobar que se ha calculado el tamaño muestral y es suficiente; si las variables estudiadas han sido adecuadas; si hay diferentes grupos de estudio o comparación, ver si son homogéneos; si hay seguimiento, valorar si ha sido uniforme y completo y, en caso de que se hayan perdido casos en el seguimiento, comprobar que el porcentaje de pérdidas no afecta de forma importante a los resultados. Por último, hay que valorar si la medición de los resultados y el análisis de estos han sido adecuados para resolver el problema planteado y si la interpretación de los resultados ha sido correcta. La medición de los desenlaces debe basarse en resultados clínicamente relevantes y en instrumentos válidos y fiables4. La literatura metodológica reciente insiste en la necesidad de utilizar instrumentos validados y asegurar la transparencia en la redacción para garantizar la calidad de los estudios5. Todo ello contribuye a fortalecer la aportación de los hallazgos y su utilidad en la práctica clínica pediátrica6. En cuanto a los criterios de valoración específicos, según el tipo de estudio, se pueden consultar en las guías mencionadas anteriormente: Evidence-Based Medicine Working Group de la Universidad de McMaster, JAMA y CASPe.
A lo largo de su trayectoria, Evidencias en Pediatría ha basado su estrategia editorial en la selección crítica de literatura científica con alto impacto clínico para la práctica pediátrica. El análisis retrospectivo de sus contenidos muestra una preferencia sostenida por revistas biomédicas internacionales de elevado rigor metodológico, combinando publicaciones generalistas de referencia con revistas específicamente pediátricas. Asimismo, se han incorporado de forma regular artículos procedentes de revistas centradas en subespecialidades pediátricas, epidemiología clínica y salud pública, lo que ha permitido ofrecer una visión amplia y rigurosa de la evidencia disponible, priorizando siempre su relevancia clínica y aplicabilidad en la práctica asistencial.
Un rasgo distintivo de Evidencias en Pediatría ha sido su interés por cuestiones metodológicas y de medicina basada en la evidencia, incluyendo el análisis crítico de ensayos clínicos, estudios observacionales y revisiones sistemáticas, contribuyendo así a mejorar la competencia lectora crítica de sus profesionales lectores. Finalmente, el énfasis continuado en el análisis metodológico de los estudios y en la valoración crítica de su validez y aplicabilidad clínica constituye uno de los elementos diferenciales de Evidencias de Pediatría. Este enfoque ha contribuido no solo a la actualización de conocimientos, sino también al fortalecimiento de las competencias en medicina basada en la evidencia de sus lectores, consolidando la revista como una herramienta formativa y asistencial a lo largo de sus veinte años de trayectoria (Figura 2).
Figura 2. Veinte años de Evidencias en Pediatría: revistas fuente y especialidades abordadas. Mostrar/ocultar
Blanco Rodríguez C, Pérez González E, Rivero Martín MJ, Orejón de Luna G, Balado Insunza N, Rivas Fernández MA. Dos décadas de medicina basada en la evidencia: caracterización de la producción científica y áreas clínicas abordadas. Evid Pediatr. 2026;22(Núm. Extra):5.