Paraje G, Valdés N, Macaya AV, Corvalán C, Popkin B. The impact of Chile´s multipronged food labelling and advertising law on early childhood excess weight: a cohort difference-in-differences study. Lancet. 2026;407(10548):2630-40.
Conclusiones de los autores del estudio: la implementación de la fase 1 de la Ley de Etiquetado y Publicidad de Alimentos en Chile produjo, de forma plausible, una disminución medible en la prevalencia de exceso de peso entre los niños de edad escolar temprana.
Comentario de los revisores: estudio cuasiexperimental de diferencias en diferencias por cohortes, cuya identificación causal depende del supuesto de tendencias paralelas, verificable solo para el efecto a los 6 meses y menos concluyente en niñas. La intervención es multicomponente, por lo que el efecto no puede atribuirse al etiquetado frontal de forma aislada. Aunque la reducción individual es modesta (2,4-2,9% en la probabilidad de exceso de peso), su relevancia poblacional es alta. La aplicabilidad a otros contextos dependerá de la prevalencia basal y de las características del sistema escolar.
Carvajal-Encina F, Esteban Ibarra M. Una ley de etiquetado y publicidad de alimentos redujo el exceso de peso infantil. Evid Pediatr. 2026;22:41.
Paraje G, Valdés N, Macaya AV, Corvalán C, Popkin B. The impact of Chile´s multipronged food labelling and advertising law on early childhood excess weight: a cohort difference-in-differences study. Lancet. 2026;407(10548):2630-40.
Objetivo: evaluar el plausible efecto causal de la fase 1 de la Ley de Etiquetado y Publicidad de Alimentos (LEPA), implementada en Chile en 2016, sobre la prevalencia de exceso de peso (sobrepeso y obesidad) en niños de 4 a 6 años.
Diseño: estudio cuasiexperimental de cohortes mediante un análisis de diferencias en diferencias por cohortes. Las cohortes de 2012 y 2013 no estuvieron expuestas (grupo control), mientras que las de 2014 y 2015 estuvieron parcialmente expuestas (grupo intervención).
Emplazamiento: escuelas públicas y privadas subvencionadas en Chile.
Población en estudio: niños de entre 4 y 6 años registrados en la Junta Nacional de Ayuda Escolar y Becas (JUNAEB), pertenecientes a cohortes de ingreso a prekínder, seguidos longitudinalmente hasta primer año básico.
Intervención: implementación de la fase 1 de la LEPA que incluye etiquetas obligatorias de advertencia para alimentos y bebidas sobre azúcares, grasas saturadas, sodio o densidad energética, restricciones a la venta de productos en las escuelas y límites sobre la comercialización de alimentos dirigidos a los niños.
Medición del resultado: el resultado primario fue un indicador binario de exceso de peso, definido como un puntaje Z de índice de masa corporal para la edad (BAZ, por sus siglas en inglés, BMI-for-age Z-score) mayor a +1 desviación estándar (DE) respecto de los estándares de crecimiento de la OMS de 2006-2007. Se analizó mediante modelos logit y se reportó como efectos marginales promedio, con errores estándar agrupados a nivel individual. El resultado secundario fue el BAZ como variable continua, estimado mediante regresiones de mínimos cuadrados ordinarios. Se realizaron análisis de subgrupos por tipo de escuela, ubicación (urbana o rural), educación materna, edad materna al parto, peso al nacer y sexo.
Resultados principales: de los 525 821 niños de las cohortes 2012-2015, la muestra final analizada fue de 321 597 escolares con mediciones antropométricas en prekínder, kínder y primero básico. Se excluyeron 204 224 niños (38,8%) por repetir curso o saltarse kínder, datos faltantes en el Mapa Nutricional, ausencia de registro en la Encuesta de Vulnerabilidad o respuestas incompletas en esta última. En todas las cohortes y niveles, los niños presentaron mayor prevalencia de exceso de peso que las niñas. Las cohortes control mostraron una trayectoria ascendente de la prevalencia a medida que avanzaban de curso, excepto los niños de la cohorte 2013, que mostraron un descenso en primero básico. En las cohortes tratadas la tendencia al alza fue menos pronunciada o se aplanó tras la exposición, especialmente en primero básico. A los 18 meses de exposición (kínder y primero básico) se observó una reducción estadísticamente significativa en la probabilidad de exceso de peso del 2,85% en niñas (intervalo de confianza 95% [IC 95]: -4,07% a -1,63%) y de 2,40% en niños (IC 95: -3,58% a -1,22%) respecto de las cohortes no expuestas. Tras 6 meses de exposición (primero básico) la disminución fue de 1,91% en niñas (IC 95: -3,15% a -0,68%) y 2,24% en niños (IC 95: -3,45% a -1,04%). A los 18 meses, el BAZ se redujo 0,0288 DE en niñas y 0,0318 DE en niños. Las reducciones fueron mayores en escuelas particulares subvencionadas, zonas urbanas, hijos de madres con educación media o superior y niñas con bajo peso al nacer (menos de 2,5 kg: 6,60% con 6 meses de exposición y 6,38% con 18 meses). No se observaron efectos estadísticamente significativos en zonas rurales.
Conclusión: la fase 1 de la LEPA causó plausiblemente una disminución mensurable en la prevalencia de exceso de peso y el BAZ en niños y niñas en edad escolar temprana, aportando evidencia de impacto en salud pública para la implementación de políticas del entorno alimentario orientadas a combatir la epidemia de obesidad infantil.
Conflicto de intereses: declaran que no hay.
Fuente de financiamiento: Bloomberg Philanthropies.
Justificación: la obesidad infantil ha aumentado sostenidamente en las últimas décadas, con una prevalencia mundial del 8,5% en niños y adolescentes1. Chile se encuentra entre los países más afectados: en 2023, el 50,9% de los escolares menores de 14 años presentaba sobrepeso y el 23,9%, obesidad2. Frente a esta situación, se aprobó en 2016 la LEPA, una de las regulaciones del entorno alimentario más amplias a nivel global. La evidencia disponible ya había documentado efectos sobre las compras de alimentos3, la reformulación industrial y la exposición infantil a productos regulados, pero no sobre resultados antropométricos. Esa brecha motivó el estudio.
Validez o rigor científico: estudio cuasiexperimental de diferencias en diferencias por cohortes, con definición clara de la población, la intervención y los resultados medidos. Cabe señalar que la intervención evaluada es multicomponente: además del etiquetado frontal, la fase 1 incluyó restricciones a la venta escolar de productos regulados y a la publicidad dirigida a niños, por lo que no es posible atribuir el efecto al etiquetado de forma aislada. La muestra abarca escuelas públicas y subvencionadas, pero no las privadas no subvencionadas (10-15% de la población escolar, de mayor nivel socioeconómico), lo que limita la generalización. La exclusión de 204 224 niños (38,8% de los 525 821 iniciales) por repetición o salto de curso, ausencia de encuesta de vulnerabilidad y datos incompletos podría introducir sesgo de selección; los análisis de sensibilidad mostraron resultados robustos a distintas especificaciones, aunque el modelo con efectos fijos individuales produjo estimaciones menores. Las mediciones antropométricas, realizadas por personal escolar no cegado, pueden afectar la precisión. La limitación central es el supuesto de tendencias paralelas: pudo evaluarse para el efecto a los 6 meses, pero no a los 18 meses, ya que la cohorte de 2015 tenía una sola observación preintervención. Además, los resultados de las tendencias previas fueron menos concluyentes en niñas.
Importancia clínica: tras 18 meses de exposición se observó una reducción absoluta del riesgo (RAR) de exceso de peso de 2,85 puntos porcentuales en niñas y de 2,40 en varones, equivalente a 29 y 24 casos menos por cada 1000 niños expuestos respectivamente (número necesario a tratar [NNT]: 36 [IC 95: 25 a 62] y 42 [IC 95: 28 a 82])*. El efecto individual es pequeño, pero potencialmente relevante a escala poblacional dada la elevada prevalencia basal (47,7% en niñas y 52,0% en niños) y el alcance universal de una intervención regulatoria no invasiva.
Estos resultados refuerzan las conclusiones de una investigación previa que demostró que esta ley modificó la compra de alimentos, la comprensión de etiquetas y la reformulación industrial de productos en Chile3. Sin embargo, contrastan con las de un estudio transversal en adultos brasileños que no encontró asociación significativa entre el uso de etiquetas nutricionales y el exceso de peso, aunque la comprensión de las etiquetas sí influyó en decisiones de compra4.
Aplicabilidad en la práctica clínica: los resultados apoyan el uso de políticas alimentarias multicomponente que incluyan etiquetado frontal, regulación de la venta escolar y publicidad dirigida a niños, pero no permiten atribuir el efecto al etiquetado frontal de manera aislada. Su aplicabilidad a otros contextos dependerá de la prevalencia de obesidad, las características del sistema escolar y la calidad de la implementación de la regulación.
Conflicto de intereses de los autores del comentario: no hay.
Carvajal-Encina F, Esteban Ibarra M. Una ley de etiquetado y publicidad de alimentos redujo el exceso de peso infantil. Evid Pediatr. 2026;22:41.